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¿Cómo publicar mi libro? – Distinción entre corrección ortotipográfica y de estilo

Cuando un autor decide hacer una obra literaria, no solo lo hace pensando en lo que desea expresar. Para él es importante captar la atención de su público, cautivar al lector y por tanto, entre sus objetivos también figura ganarse su aprobación. En virtud de ello, realiza su trabajo apuntando al máximo nivel de perfección. Tal idea de excelencia acompaña al escritor desde que se pregunta ¿Cómo publicar mi libro?

Por ello, en el proceso de creación del mismo, se pone especial énfasis en las etapas destinadas a revisar detalladamente la ortografía y el estilo. Lamentablemente, dichas tareas no son del dominio de todos los escritores, de hecho en ocasiones existe confusión respecto a la finalidad de cada una.

Por tanto, pese a la popularidad que ha adquirido la autoedición, a los autores principiantes se les recomienda dejar este trabajo en manos de una editorial. Posteriormente, conforme adquieran experiencia, podrán hacerlo por su cuenta.

¿Qué es la corrección ortotipográfica?

Dentro de la fase de corrección ortotipográfica, se incluyen todas las actividades orientadas a ajustar la ortografía a la RAE, revisar el sumario, mejorar la acentuación y puntuación, entre otros.

Gracias a ella, es posible eliminar del libro aquellos vicios que le restan valor, e incluso ponen en duda el nivel de formación del autor. Por eso, es un paso que debe ser asumido con disposición de reconocer los errores cometidos y corregirlos oportunamente.

Es importante señalar que esta etapa es un elemento clave en el éxito del libro. Si bien, es imposible evitar que no se escape ni uno solo de los errores detectados, dicha corrección es el único medio disponible para reducirlos notablemente.

¿Qué implica la corrección de estilo?

Existen muchos mitos con respecto a esta fase de la revisión de un libro. El más común, es que al pasar por este paso, la obra perderá buena parte del toque particular que distingue al estilo del autor.

Aunque es comprensible la confusión, lo anterior, no es más que uno de los falsos mitos que se han divulgado acerca de la corrección de estilo. Y es que, pese al nombre que recibe, la evaluación que se lleva a cabo en esta fase no implica una supresión o alteración de la impronta.

Por el contrario, a través de ella, se asegura que la obra esté acorde en cuanto a vocabulario, no posea ninguna clase de vicios léxicos y carezca de inconsistencias en el uso de elementos tales como los tiempos verbales.

De la correcta revisión de los libros, depende el éxito que estos tengan entre los lectores. Por eso, los autores deben insistir en que este proceso se lleve a cabo con la mayor de las precisiones. Y aplicar igualmente dicha recomendación en caso de emplear la autoedición.

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